Quito, 23 de marzo, 2025
Andrés Pacheco
Comisión de Paz
Congreso Mundial Menonita
Querido hermano en Cristo, reciba abrazos desde la Sierra y la Costa Ecuatoriana.
La oscuridad nos azota diariamente. Nuestro país ha pasado de ser una “isla de paz” a un pozo de tinieblas.
Cada día nos llegan historias de matanza y horror. Incluso las fachadas de nuestras iglesias han sido salpicadas con la sangre de las víctimas, cuyos cuerpos alguna vez llevaron la promesa de la reconciliación de Dios. Hoy, nuestras iglesias deben enfrentar dilemas impensables, como si deberían destinar parte de las ofrendas a los capos de la droga que extorsionan en nuestros barrios, dando a César lo que es de César para apaciguarlos y asegurar que la congregación pueda seguir reuniéndose en los cultos dominicales.
¿Por qué una iglesia debería siquiera considerar este tipo de preguntas? Sabemos que el destino que Dios quiere para nosotros es otro. Dios desea shalom para Ecuador y nuestras comunidades. Pero ahora, Ecuador necesita sus oraciones por la paz. A ustedes, nuestros más queridos hermanos y hermanas, les pedimos que nos acompañen en intercesión. Como comunidad de líderes pacificadores, nos hemos unido desde las tres conferencias anabautistas ecuatorianas para trabajar por la paz en nuestro país. Pero sabemos que no podemos hacerlo solos. Por eso, solicitamos que la Comisión de Paz de la Conferencia Mundial Menonita camine junto a nosotros en este esfuerzo, y esperamos unirnos a todos ustedes en oración para que el cuerpo de Cristo sea uno con Ecuador.
Pedimos oración por la iglesia en Ecuador porque sabemos que Dios desea el shalom y el bienestar para la iglesia menonita ecuatoriana.
«Cumpliré mi promesa y te traeré de vuelta a este lugar. Porque ciertamente conozco los planes que tengo para ti, dice el SEÑOR, planes para tu bienestar (shalom) y no para el daño, para darte un futuro con esperanza… Cuando me busques, me encontrarás; si me buscas con todo tu corazón, dejaré que me encuentres, dice el SEÑOR, y restauraré tu fortuna.”
(Jeremías 29:10-11, 13-14a)
«Y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»
(Mateo 28:20)
Dios desea shalom y bienestar para el pueblo de Ecuador. Este shalom es una esperanza vital. Pedimos oración porque anhelamos shalom en medio de la violencia. Deseamos paz y oramos por los grupos criminales organizados. En el shalom de las personas violentas y violentadas, podemos encontrar nuestra paz.
“Pero busca el shalom de la ciudad donde te he enviado al exilio, y ora al SEÑOR en su nombre, porque en su shalom encontrarás tu shalom.”
(Jeremías 29:7)
Sabemos que Jesús es nuestro shalom.
«Porque Él es nuestra paz (shalom)» (Efesios 2:14).
Esperamos que nuestro trabajo conjunto, uniendo diversas iglesias y formas de ser iglesia, sea un testimonio de paz en estos tiempos tan divididos.
Como iglesias anabautistas, proponemos traer algo nuevo: una forma renovada de restaurar, transformar conflictos, sanar divisiones y reparar lo quebrantado. Sabemos que en la lógica del mundo, el status quo es el estándar: la violencia engendra más violencia, y cada uno solo busca proteger lo suyo. Quienes tienen seguridad seguirán buscando formas de mantenerla y aumentarla. Pero nosotros, siguiendo los pasos de Cristo, estamos llamados a traer algo nuevo. «He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” (Apocalipsis 21:5)
La voz profética de nuestras comunidades de fe nos llama a una renovación, a la restauración de todas las cosas, a dar testimonio de los frutos de esta nueva realidad.
«Y no solo [la naturaleza], sino también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.»
(Romanos 8:23)
Pedimos acompañamiento en oración y también un acompañamiento firme y presencial de las comunidades de fe alrededor del mundo. Somos llamados a ser maestros en el camino de la justicia y la paz.
«Porque yo lo he escogido para que ordene a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del SEÑOR, haciendo justicia y derecho…»
(Génesis 18:19)
Llamamos a las naciones a subir al monte y conocer los caminos de la justicia, la humildad y el amor inagotable.
«Él te ha mostrado, oh hombre, lo que es bueno; ¿y qué pide el SEÑOR de ti, sino hacer justicia, amar la misericordia y humillarte ante tu Dios?”
(Miqueas 6:8)
Sabemos quién es nuestro Dios, el Señor de los cielos y la tierra. Afirmamos la necesidad de seguir sus mandamientos para el bienestar de nuestros pueblos, para ser comunidades justas y así dar testimonio de las buenas nuevas a todas las naciones.
«Miren, yo les he enseñado estatutos y decretos, como el SEÑOR mi Dios me ordenó, para que los cumplan en medio de la tierra en la que entran para poseerla.»
(Deuteronomio 4:5)
Oramos que nuestro Salvador guía sus pasos como igual pedimos que esté guiando los nuestros.
Bendiciones
Equipo Pacificadores-Ecuador
Iglesias Menonitas del Ecuador – ICME, IEME e ICAME
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